Sobre la crítica de los costes de producción a la teoría marginalista del valor


Una de las críticas habituales a la teoría marginalista del valor es que no se incluyen los costes de producción en su formulación y que no influyen para nada en la formación de precios según esta teoría subjetiva del valor.

No estoy de acuerdo y me explicaré. Pero antes introduzcamos brevemente la teoría marginalista del valor.

Se puede decir que es una teoría económica que surge alrededor de 180 con Menger, Jevons y Walras, que fueron precursores de las escuelas de Cambridge, Austria y Lausane respectivamente.

El marginalismo propone la teoría de la utilidad marginal o teoría del valor subjetivo, de modo que el precio de un producto y por lo tanto su valor, al ser este precio un relejo de su valor, es determinado por la percepción de los individuos de la utilidad o beneficio que un bien, cosa o servicio le proporcionara en relación con sus necesidades en un momento dado. Sostiene que el valor de un bien o servicio está determinado por su utilidad marginal, es decir, la utilidad que se obtiene de la última unidad consumida. Según esta teoría, el valor de un bien se basa en la satisfacción que proporciona al consumidor, y no en la cantidad de trabajo que se necesita para producirlo, como sostenían las teorías económicas anteriores.

La teoría marginalista del valor afirma también que el precio de un bien o servicio en un mercado competitivo se establece en el punto en el que la oferta y la demanda se igualan. Si la demanda de un bien es alta y la oferta es limitada, el precio aumentará hasta que se alcance un equilibrio en el mercado.

Para el marginalismo las curvas de demanda y de oferta se forman en general de modo subjetivo, formándose unas curvas de demanda subjetiva y de oferta subjetiva con precios y cantidades demandadas u ofertadas, que se cruzan en un punto que será el punto que marca el precio de equilibrio al que se venderán y comprarán todos los productos de esa clase. 

La crítica que hace la Teoría del valor-trabajo a esta teoría respecto a la formación de la curva de oferta que comentaba al principio de esa nota nos lleva  analizar como se forman esas curvas de oferta.

De modo general la curva de oferta se forma en función de las utilidades subjetivas de los oferentes, como en el caso de los precios de viviendas ofertadas en barrios céntricos saturados, cuyos precios en oferta suelen dispararse y diferir bastante de los precios de construcción. Pero si es un producto altamente reproducible los costes de producción ya pueden entrar entrar en juego en a formación. Por ejemplo para viviendas en barrios periféricos con alta disponibilidad de suelo para construir el coste de producción influiría en las curvas de oferta, habiendo un paquete grueso de oferta en poco mas que esos costes de producción junto a viviendas ofertadas a menos o más precio, precio que los oferentes ponen de modo subjetivo. 

En productos de consumo altamente reproducibles los costos de producción marcarían el grueso de la oferta pues para un promotor de viviendas el valor de utilidad de su producto solo es el de proporcionar cierto beneficio (la vivienda no tendría valor de uso sino solo valor de cambio en lenguaje marxista). De este modo podemos decir que su valor de utilidad marginal coincidía con los costes de producción más un pequeño beneficio. Así este valor de utilidad marginal coincidiría con el "coste de producción" de la teoría del valor-trabajo marxista.

Para la teoría marginalista la influencia de los costes sería solo un caso particular en la teoría marginalista general de modo que una parte de la oferta estaría definida por los costes de producción. los productores masivos

Se podría decir que una teoría de valor-costes sería solo un caso particular de la teoría marginal, la cual cubre y explica no solo el caso de los productos altamente reproducibles sino todos los demás casos.

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